Escritor

Niños en literatura NO infantil

7 puntos para crear un personaje infantil

Por qué incluir un niño en una novela no infantil

-Aportan un punto de vista diferente. La mente de un niño ve las cosas de manera más simple porque le falta la experiencia de la vida. Eso no quiere decir que todos los niños sean simples, sino que su manera de enfrentarse a un problema es haciendo conexiones más sencillas, más obvias, que se le pueden escapar a un adulto. Esto puede dar valor, por ejemplo, a una novela policiaca.

-A veces, saben cosas que los demás no saben y los adultos no los consultan, no los escuchan. Pueden ser la clave que el detective necesita, pero que se empeña en ignorar.

-Son los personajes que crean los problemas, incluso sin pretenderlo. En una novela de terror, un niño puede ser el desencadenante de todos los acontecimientos posteriores.

-Puede ser el problema y la solución. Pensemos en una historia de fantasía en la que la presencia de los niños bloquea el poder de la magia, lo que se convierte en el problema de los magos y en la solución de las aldeas.

Hay muchas más razones, por supuesto, pero pasemos al tema de hoy: cómo construir un personaje infantil.

1. La ficha de personaje

Parece muy obvio, pero hay quien piensa que para qué necesita un niño una ficha de personaje. No importa su edad; se merece su propia ficha, como los demás. Lógicamente, si apenas aparece en la historia, pues no la necesita.

Al hacerla, no obvies cosas como la voz, el peinado, la ropa, la estatura, sus aficiones. Es decir, esos aspectos que parece que no hay que explicar, pero hay que hacerlo. Su ficha de personaje debe ser tan completa como la de un adulto.

2. Cada niño es único

Hay niños con papeles importantes en muchas películas muy diferentes entre sí: El sexto sentido, El exorcista, Los otros, La familia Adams, ET, La lengua de las mariposas, Poltergeist, El niño del pijama de rayas…

En esas historias, los niños son creíbles porque se adaptan al papel que les ha tocado. Su personalidad, sus metas, su físico, sus experiencias. Nada de eso es intercambiable, todo es único. Eso es lo que hace que nos enganchen como lo hacen los personajes adultos.

El problema principal de crear personajes infantiles es que tendemos a caer en tópicos. Niñas rubias de grandes ojos azules que son o angelitos perfectos o auténticos demonios capaces de asesinar sin remordimientos. Esto te lo explica con detalle Alicia Pérez Gil en su detallado y bien documentado artículo «Creepy little girl». Aunque el título es en inglés, el artículo es en español. También puedes echar un vistazo al de Verónica Cervilla «Elementos del Terror III: la infancia y las figuras infantiles».

Si no tienes niños en tu entorno diario, ya sean hijos, sobrinos, nietos, propios o ajenos, alumnos, te va a resultar muy difícil crear un personaje de esas edades sin caer en tópicos varios, incluso de género. No digo que no vas a ser capaz de hacerlo, sino que necesitarás investigar mucho más y deshacerte de muchos clichés.

3. O sabe mucho o no sabe nada

Es decir, o es el típico sabiondo que tiene respuesta para todo o no sabe ni lo que es una suma. A ver, ni una cosa ni la otra. Además, este tipo de característica está bastante usada ya.

En historias de grupos de amigos, suele estar el listo que todo lo sabe y que está harto de tener que aguantar al que no sabe ni atarse los zapatos. Busca el término medio.

Cuando un niño muestra interés en algo, aprende mucho de ese algo. No significa que domine el tema como si fuese un catedrático, sino que ha aprendido datos, incluso aunque no los entienda todos. Por ejemplo, es posible que sepa mucho del mundo marino.

Hay niños que saben más cosas que otros de su edad, pero no lo saben todo. Tiene que haber algo que no dominen, un tema, una habilidad. Lo mismo pasa con los que tienen un nivel más bajo que la media. Que no sean buenos en mates no quiere decir que sean un desastre dibujando. Encuentra un equilibrio.

4. Vocabulario

Aquí es muy importante la edad del personaje. Un niño de cuatro años habla con frases simples, usando apenas un par de conjunciones (pero, porque). Sin embargo, un niño de ocho años ya enlaza conceptos en una sola frase usando algunas conjunciones. No es muy probable que diga “me gusta más éste; sin embargo, aquél es más grande”. Lo normal es que diga pero, aunque, pero es que. No hagas hablar como bebés a todos tus personajes infantiles, pero tampoco les des voz de adulto.

Pasa lo mismo con el resto del vocabulario. Si un niño de seis años usa la palabra “telegrama” sin dudar en la pronunciación y en su contexto perfecto, podría ser porque su abuelo era cartero y le contaba historias o porque en el colegio han aprendido algo del tema. No olvides explicar en algún momento porqué tu niño conoce ciertas palabras o no será creíble. También ocurre con muchas palabras cotidianas que damos por sentado que los niños conocen, pero no siempre es así.

Al igual que en el apartado anterior, hay niños que usan más vocabulario que otros. Si en su casa charla cada día con los adultos y le responden sus dudas, su vocabulario aumenta. Si, por el contrario, en su casa le dejan delante del ordenador o de la tele para que no moleste, puede que aprenda palabras, pero no siempre sabrá el significado. Los niños que leen mucho suelen tener también un vocabulario más amplio.

5. Sus metas

Si tu personaje infantil tiene un papel importante en tu historia, tal vez le hayas asignado metas, algo que quiere conseguir. Debes tener en cuenta que los niños son más cambiantes en este aspecto, a no ser que sea algo vital para ellos (encontrar a su madre, ahorrar dinero para comprar la medicación para su abuelo).

Los niños no tienen el concepto de futuro como lo entendemos nosotros y sus aspiraciones son diferentes. Es muy habitual que un niño quiera hoy ser policía y dentro de un mes, o menos, bombero. Los estímulos que reciben cada día, los descubrimientos que van haciendo, modifican sus sueños y metas mucho más a menudo.

6. Su origen

Un niño de otra cultura podría explicar a la policía el significado de los símbolos dejados sobre el cadáver. Para crear un personaje que no es de ese lugar, te remito a mi artículo Personajes Forasteros.

7. Niño o niña

Por mucho que nos empeñemos en enseñarles que no hay juguetes de niños y de niñas, que no hay colores de niño y de niña, etc., ellos siguen viendo las diferencias. Las niñas con las niñas y los niños con los niños, así lo viven. ¿Sexismo? No, nada de eso. Es, simplemente, cómo se comportan, incluso después de todas las explicaciones, vídeos, actividades que hacemos con ellos en el colegio para derribar los mitos.

Es importante que decidas si tu personaje va a ser masculino o femenino. Cada uno puede aportar algo diferente y dar ese toque a tu novela, ése que te falta, pero que no acabas de saber qué es o por qué te falta.

Resumiendo

Que un personaje infantil resulte creíble en una historia escrita es más difícil que en el cine.

Los diálogos en los que aparecen niños suenan muchas veces como adultos, con vocabulario que no corresponde a su edad, con frases y explicaciones que no encajan.

Recuerda tus experiencias infantiles. Si escribías un diario, vuelve a leerlo para recordar cómo te expresabas, mira tus viejas fotos y vídeos porque te harán recordar sentimientos.

Lee literatura infantil y juvenil. Sus autores dominan más a esas criaturitas.

Los niños no son ni muy tontos ni muy listos. Si lo son, tiene que haber una razón.

No todos los niños reaccionan igual ante las mismas experiencias. Un hogar roto no da sólo niños que son rebeldes o niños que son introvertidos. La clave está en su comportamiento en ciertas ocasiones (te lo digo yo, que trabajo con ellos), pero el resto del tiempo jugarán con sus amigos y disfrutarán de sus aficiones.

¿Hay niños en tus novelas negras, de terror, de fantasía, románticas, distópicas? Cuéntame, si te apetece, cómo te las apañaste, en qué niño te fijaste para copiarle, qué fue lo que te resultó más difícil. Espero que este artículo te haya servido de ayuda para tu próximo monstruito.

6 comentarios en “Niños en literatura NO infantil”

  1. Muy buena e interesante entrada. Se nota que eres profe de primaria.

    Creo que la cultura (entendida como costumbres sociales) complica demasiado la vida a veces, y un niño, debido a que conoce más sus instintos que las convenciones, ve las cosas con más claridad en algunos campos. Esta idea la has plasmado con otras palabras y con más rigor que yo, pero nos lo has transmitido en las primeras líneas, y a partir de allí el artículo aún ha ido más a mejor.

    Has sido valiente al decir lo de los juguetes de niños y niñas, pues va contra cierta corrección política, te felicito por ello.

    Por último (espero que no sea desviarse mucho del tema), me da la impresión de que a los niños se los subestima incluso en los ámbitos educativos (es decir, entre profesores de niños), pues hace años, una tía abuela mía me contó algo insólito de sus tiempos de niña:

    Otra niña se meó en clase, y la profe se lo dijo a sus padres. Ella lo negó, y la profe dice “tienes razón cariño, no te has hecho pis”, y a continuación…¡en voz alta y delante de ella! Les cuenta todo a los padres. La niña protesta y se empeña en negarlo y la profe le da la razón a la niña mientras a los padres les cuenta la verdad. ¡Todo en voz alta y delante de la niña!

    Esto sorprendió mucho a mi tía, y a mí también me sorprende. ¿Cómo puede ser que una profesora infantil trate a los niños como tan rematadamente tontos, ella que ha de conocerlos mejor que nadie?

    Por eso te pregunto. ¿Es habitual que incluso los profesores de niños los subestimen hasta ese punto? Es que me sorprende mucho…

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    1. Gracias por los halagos. La verdad es que es un tema del que no hay apenas información, excepto si escribes cuentos, pero para novela sólo encontré un artículo más conciso que el mío.

      Lo que comentas de esa profesora no estuvo bien. Como alumna y como madre, he vivido situaciones malas con gente no profesional. Cada niño es como es y llega hasta donde llega, no hay más. En facebook he comentado dos o tres veces que es importante que hablemos con los niños durante esta pandemia, que ellos también están asustados, tienen muchas dudas, necesitan que alguien les escuche. Niños y adolescentes. No se trata sólo de que dibujen un arco iris, sino de que les preguntemos qué tal están.

      Y no sigo, porque con el tema de los niños no paro de hablar 😀

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  2. Muchas gracias! Me ayuda para la novela que estoy escribiendo, donde uno de los protagonistas es un niño.
    Mi referencia para dar credibilidad y veracidad al personaje es mi hija.
    Me quedo con lo de tratar de evitar los clichés y cuidar el lenguaje. Gracias!

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    1. Hola, me alegro que te sea útil.

      Fíjate que después de escribir este artículo, empecé un relato donde el protagonista es un niño de unos diez años y le estaba poniendo voz de cinco años. Menos mal que me di cuenta desde el primer diálogo 😀

      Es muy buena idea basarnos en referentes cercanos. Suerte con ese personaje infantil 😉

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