Lector

8. Respuesta, la medicina de García Márquez

La medicina es un tema insistente en la obra de Gabriel García Márquez. Hay un motivo personal para eso, como suele haberlo con todo autor/artista, así que empezaré por contártelo antes de darte la respuesta al quiz de esta semana.

Entre las varias influencias familiares que recibió García Márquez, y que reflejó en sus obras, la de la medicina le vino por parte de su padre, Gabriel Eligio García, quien no consiguió acceder a la carrera de medicina. Empezó sus estudios en la Escuela Dental, pero tuvo que abandonar por falta de recursos económicos. Aunque trabajó como telegrafista, consiguió hacerse un hueco como boticario y en la homeopatía.

“Mi papá —nacido en Sincé en 1901— terminó su bachillerato a fuerza de luchas y dificultades, quería ingresar a la Facultad de Medicina, pero le fue imposible. Entró en la escuela dental de Cartagena, pero la falta de recursos lo obligó a retirarse y dedicarse a la telegrafía y la homeopatía”. (Aída García Márquez, en Gabito, el niño que soñó a Macondo).

El escritor conocía bien la vocación frustrada de su padre y la hizo suya para dotar de realidad médica a sus historias y personajes. Las enfermedades no aparecen por casualidad en las novelas de García Márquez, no son algo anecdótico, sino que están estudiadas, analizadas, detalladas. En alguna de sus obras, son el hilo conductor que marca la trama de principio a fin. En sus historias mezcla la ciencia con la homeopatía y con remedios indígenas.

García Márquez estuvo siempre interesado en la medicina, pero no en los médicos, aunque algunos de sus compañeros de bachillerato ejercieron la profesión. Lo que está claro es que estuvo siempre rodeado de médicos de diversas áreas y que, sin ellos, sus obras no habrían tenido el rigor médico necesario. Le explicaban los procedimientos, las patologías, todo lo que necesitaba saber. Eran sus amigos, sus enciclopedias, sus editores.

Después de leer varios artículos acerca de la relación entre García Márquez y la medicina, podría escribir bastantes más párrafos acerca de lo que significó para él y para sus personajes, pero voy a pasar a dar respuesta al quiz. Si no recordáis la pregunta, podéis leerla aquí. Me consta que no es una pregunta sencilla, pero me ha resultado interesante y, como siempre, he aprendido cosas que no sabía.

A. En esta novela, podemos leer la detallada descripción de dos métodos de laboratorio para medir la glucosa. Mohamed Tebal es el médico argelino que facilita al escritor toda la información acerca de la diabetes y el asma. Es decir, que García Márquez habla de enfermedades y procedimientos ya conocidos.

B. Al igual que en la opción A, el cólera era una enfermedad ya conocida cuando el escritor publicó esta novela, así que no es la respuesta correcta.

C. Respuesta correcta.

Su padre se lo dijo: “tas”. Aureliano escribió el nombre en un papel que pegó con goma en la base del yunquecito: tas. Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro. No se le ocurrió que fuera aquella la primera manifestación del olvido, porque el objeto tenía un nombre difícil de recordar. Pero pocos días después descubrió que tenía dificultades para recordar casi todas las cosas del laboratorio. Entonces las marcó con el nombre respectivo, de modo que le bastaba con leer la inscripción para identificarlas. Cuando su padre le comunicó su alarma por haber olvidado hasta los hechos más impresionantes de su niñez, Aureliano le explicó su método, y José Arcadio Buendía lo puso en práctica en toda la casa y más tarde lo impuso a todo el pueblo. Con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanga, guineo. Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad. Entonces fue más explícito. El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestos a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita.

En “Cien años de soledad”, publicado en 1967, García Márquez habla de una rara epidemia que asola a los personajes: no pueden dormir y comienzan por olvidar el nombre de las cosas cotidianas. Como es costumbre en el escritor, detalla los síntomas visibles, los emocionales, las estrategias.

Sin embargo, es en 1975 cuando Elizabeth Warrington la describe por primera vez en un estudio médico al estudiar a un paciente con esos síntomas. En 1989 se le pone nombre: demencia semántica. Es decir, la novela, con sus acertadas descripciones, llegó antes que los tratados de medicina.

En algunas tesis y tratados médicos, se habla también del Insomnio Familia Fatal (IFF), que recuerda a la epidemia que afecta al pueblo de Macondo y que provoca la demencia semántica. El IFF fue descrito por primera vez en 1986 en Italia.

Image by Gerd Altmann from Pixabay

2 comentarios en “8. Respuesta, la medicina de García Márquez”

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