Anti-Consejos, Escritor

Anti-Consejo 1: Los principios

Este artículo está relacionado con El Anti-Relato. Mi sugerencia es que lo leas antes de continuar aquí, así tendrás tu propia opinión sin que la mía haya influido. ¿Te ha parecido un principio “enganchante”, interesante, aburrido por debajo de mediocre? Si ya tienes tu crítica, puedes seguir leyendo este artículo. Bueno, y si no la tienes, también puedes seguir, claro.

Voy a empezar por el principio. No es obligatorio, podría empezar in medias res, pero no sé si funciona con los artículos y no voy a experimentar ahora. Por cierto, en Google he encontrado in media res e in medias res. No sé cuál es el correcto. Lo de medias res siempre me trae la imagen de media vaca, o de una vaca con medias, cosas mías. Me retomo antes de empezar a divagar.

El principio, vamos a ello. Aunque voy a usar principalmente la palabra “relato”, este artículo es válido para microrrelatos, novelas y todo lo que hay en el medio. Es importante mencionar esto porque no todos los consejos sirven para todo. Si vas a escribir un relato, busca información acerca de relatos. Si, además, es relato erótico, busca información acerca de relatos y de literatura erótica. Si vas a por una novelette, pues entérate de lo que deben tener las novelettes. Lo pillas, ¿no? Bien.

Todos los escritores coinciden, coincidimos, en que el comienzo de un relato debe enganchar al lector. Desde las primeras líneas, incluso desde las primeras palabras, nuestro maravilloso lector tiene que sentir el ansia de seguir leyendo. Vale, “ansia” puede ser exagerado; digamos ganas, curiosidad por saber qué va a pasar en la historia y, por lo tanto, leerá hasta el final y más allá. ¿Se puede leer más allá? Sí, se puede y es lo que los escritores esperamos de nuestros lectores. Si, además del principio, a nuestro estupendo lector le ha gustado toda la historia y le ha entusiasmado el final, querrá leer nuestro siguiente libro, nuestros artículos; querrá ir más allá. Todo esto tiene lógica, ¿no? Pues sigamos.

Uno de los consejos -casi una orden- para empezar nuestro relato, es no empezar hablando del tiempo. Hay excepciones, por supuesto. Si el tiempo o el clima es relevante, hay que mencionarlo. ¿Desde la primera línea? ¿A mitad de párrafo? Pues tú sabrás dónde te conviene más. Tú eres el escritor, sabes lo que quieres contar y, por lo tanto, deberías saber dónde incluir la información y porqué. Si empiezas hablando del tiempo meteorológico porque es importante para tu historia, asegúrate de no hacerlo durante líneas. Incluye cuanto antes una frase, una pista que diga al lector “no te vayas, la acción empieza aquí mismo”.

El día amaneció con una niebla pertinaz…

El Anti-Relato comienza hablando del tiempo. Es un microrrelato, es decir, no hay mucho espacio para narrar el meollo de la historia, pero nos habla de la niebla. Apenas dura dos líneas, pero me lo podía haber ahorrado porque no aporta nada a la historia. Podía haber sido un día soleado o lluvioso, da igual, no cambia lo que ocurre a continuación ni influye en ello.

Hace ya muchos años, escribí Sin miedo a la vida, otro microrrelato que también comienza con una frase corta comentando el tiempo. La verdad es que lo hice porque no conocía estos consejos, pero, además, en mi cabeza tenía sentido. Como motera que soy, que el día amanezca soleado y con buena temperatura es una buena excusa para ir en moto y no en coche, por eso empecé con esa frase. También me ayudaba a hacer entender al lector que era por la mañana. Sin quererlo, estaba mostrando, no contando. Aunque no era la mejor frase para empezar, el relato se publicó en el libro Cuentos Alígeros, de la editorial Hipálage.

En El Anti-Relato, todo el primer párrafo se usa para contar información que no aporta nada. Aquí debo marcar la diferencia con los relatos largos, novelettes, novelas . Así como en un microrrelato cada palabra, cada frase debe hacer avanzar la historia rápidamente y por eso debemos ahorrarnos información irrelevante, en textos más largos podemos sacarle jugo a esa información. Por ejemplo, decir que a Juanillo no le gustaba conducir con niebla (no, el perro de Heidi no), nos sirve para mostrar datos del personaje que pueden ser útiles más adelante. El primer párrafo nos está diciendo que Juanillo sabe conducir, que tiene coche y que tiene que ir por carreteras secundarias. En este microrrelato nos da igual todo eso, pero en una novelette puede ser relevante. Es un buen momento para repetir lo que he dicho al principio: infórmate acerca de lo que quieres escribir porque cada formato y cada género tienen su intríngulis.

Pasemos a la acción.

He empezado este artículo mencionando el término in medias res, pero no he dicho lo que significa. Pues es en medio del asunto. Se usa en literatura para expresar que la historia arranca cuando el personaje ya está metido en situación. De esa manera, el lector seguirá leyendo para saber cómo ha llegado hasta ahí, qué ha pasado, por qué ha pasado. Me explico con un ejemplo.

“Roberto se sentó a descansar con sus compañeros de trabajo. Aunque estaba en forma porque le gustaba hacer ejercicio, le seguía cansando cargar y descargar camiones bla bla bla el trabajo bla bla bla era alto y vestía informal bla bla ba su pelo moreno bla bla bla… (Dos capítulos después) … estaba maniatado porque los sicarios del prestamista le habían encontrado bla bla bla”

Empezar in medias res sería algo así:

“Roberto sentía la sangre caer por su rostro. Sus manos atadas, los golpes y la luz artificial que le cegaba no le dejaban tiempo para plantearse por qué estaba en esa situación. Podía haberla evitado, sabía que podía haberlo hecho, pero no era momento para lamentarse…”

Y ya después, si quieres, empiezas a hablar del principio, de cómo llegó a esa situación, de cómo era su vida. Es decir, estás empezando en medio de la acción, en lo interesante, en lo que va a tener al lector pegado a cada frase sin que se dé cuenta.

No siempre tiene que ser así, por supuesto. Dale a cada historia lo que cada historia pide. Escribe tu principio, reescríbelo, vuelve a reescribirlo todas las veces que haga falta hasta que quede perfecto para la historia. Lee los principios de los demás, escucha a tus lectores, experimenta, reescribe.

Y dicho todo esto de los principios, sólo me queda decir ¡que hagas lo que te dé la gana! Empieza hablando del tiempo, del precio de la ropa del personaje, de cómo es su pelo, de lo aburrida que es su vida. O empieza in medias res si te apetece hacerlo así. Escribe principios a la antigua usanza, escríbelos estilo siglo XXI. Es tu historia, decides porque sólo tú sabes cuál es tu motivo y tus objetivos al escribir. Lo importante es que te diviertas escribiendo.

7 comentarios en “Anti-Consejo 1: Los principios”

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